Entrevistas, Histórico, Lecturas

“Si en Mujeres de invierno la tensión estaba dada por lo inminente de la catástrofe de una guerra, aquí en Hijos de la tormenta gira en torno a cómo sobrellevar todo ese dolor y muerte que implica vivir en un conflicto armado a nivel global”

Luis Carranza Torres presenta Hijos de la tormenta

1. Luis, acabas de publicar un nuevo libro, en íntima consecución con Mujeres de invierno. En la anterior novela, un punto principal era la construcción de la tensa dinámica madre hija. ¿Quiénes son los Hijos de la tormenta?

Se trata de una familia implosionada por varios hechos, ya partida en fragmentos. Y la búsqueda de esas “partes” por reconstruirse, por buscar su nuevo lugar en el mundo. En donde sea que la vida los haya dejado. Todo ellos, en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial.

2. El marco que recorre ambas novelas es la Segunda Guerra Mundial, más precisamente la Alemania nazi. En alguna entrevista mencionaste cómo siempre te llamó la atención que una sociedad tan culta abrazara un proyecto que devino en tal infierno. ¿Cómo se plantean los personajes de Hijos de la tormenta al respecto, habiendo transcurrido una parte de horror en tu libro anterior? ¿Qué evolución psicológica o política percibís en ellos?

En Hijos de la tormenta esa lupa amplía su campo de visión. Deja de abarcar en exclusiva a la Alemania nazi para mostrar a esa Europa en guerra y también cómo repercute en nuestro país. Si en Mujeres de invierno la tensión estaba dada por lo inminente de la catástrofe de una guerra, aquí en Hijos de la tormenta gira en torno a cómo sobrellevar todo ese dolor y muerte que implica vivir en un conflicto armado a nivel global. Si en Mujeres de invierno el disparador era ese que decís, acá en Hijos de la tormenta viene dado por la incredulidad sobre cómo el ser humano puede exterminarse entre sí por política y otras yerbas semejantes.

3. Los López de Madariaga no han sobrevivido como núcleo familiar, y en esta nueva entrega, cada uno intenta rehacer su vida, hay nuevas locaciones también. En el libro hay diferentes voces, diferentes perspectivas; un escritura coral. ¿Cómo considerás que opera esa polisemia en un escenario tan caótico, tan sin salida? ¿Qué se hace cuando no parece haber perspectiva de futuro?

Trasladar a lo literario un hecho tan complejo como la Segunda Guerra Mundial no dejaba mucha otra salida que una novela coral. Buscaba en esa forma de llevar adelante la novela, sobre todo reflejar el conflicto desde una perspectiva múltiple y muy humana, de esa forma que los franceses han denominado “petite histoire”. Una narración centrada no en los grandes hechos sino en los detalles, las anécdotas, el costado más humano, más simple, más sentido, de los eventos de la historia, en este caso, de la guerra. O como bien se podría decir, no hablamos de una guerra mundial, sino de muchas, múltiples guerras más pequeñas que convergen en conjunto a una terrible sinfonía de muerte y destrucción, pero también de la sorprendente capacidad de supervivencia y entereza humana, para dejar atrás, de mejor o peor forma, las cosas más terroríficas. hdlt_l

4. ¿Qué fue de aquella Constanza que, en Mujeres de invierno, se presentaba, en principio, como una joven obnubilada por la cultura de esa sociedad tan prolífica, tan avanzada?

Perdió la inocencia y se golpeó, muy duro con una realidad terrible. A la obnubilación por todos los adelantos técnicos que veía en Europa ahora la ha reemplazado un cierto escepticismo. Es una joven muy inteligente, muy bella, pero que parece no encajar con el mundo. Y guarda una desilusión de mucha gente, empezando por sus padres. Solo Dieter, de quien recela por su obediencia como marino al régimen nazi, es capaz de brindarle cierta satisfacción afectiva, de calmar todos los demonios que le crecen por dentro. Pero no deja de pensar que el remedio puede ser peor que su enfermedad.

5. Sabemos de tu rigurosidad al momento de la investigación. ¿Cómo complementaste la información recogida para Mujeres de invierno?

En realidad, será por el cambio de tiempo histórico, por la diferente década o el estallido de la guerra que transformó muchas cosas que fue prácticamente una investigación independiente, nueva en la inmensa mayoría de los temas. Las fuentes fueron muchas. No solo bibliográficas, sino también de noticiarios, películas, diarios y hasta discos de la época. Como te dije antes, no me interesa tanto los grandes hechos del período sino cómo los vivieron en el día a días las personas comunes.

6. ¿Qué fue lo que más te costó al escribirlo?

La recreación del pensamiento de la época. Es decir, cómo decían las cosas, las valoraciones que existían detrás de determinados comportamientos. Una cosa es describir cómo se vestían o se arreglaban y otra buscar las frases, las palabras, las idiosincrasias de ese período histórico.

7. En esta novela de voces, como antes planteábamos, hay personajes nuevos. ¿Qué personaje secundario fue el que te gustó más construir? ¿Por qué?

Todos tienen su encanto. De los nuevos y puramente literarios, Edgar fue el pequeño guiño a un amigo justicialista, al que pongo como acólito del propio Perón, Teniente Coronel por ese entonces. De los personajes históricos que aparecen en el libro, estoy entre el cumpleaños de John Kennedy en Ascochinga, Córdoba o la venida a Buenos Aires de Walt Disney. En ambos casos, por ser hechos no muy conocidos entre nosotros pero que traían, por detrás, no pocas cuestiones y provocarían muchas otras hacia adelante en el tiempo.

8. Sacaste dos libros en exactamente dos años, ¿cómo congenias tu trabajo de escritor con tu carrera de abogado, tan prolífica?

La literatura es mi cable a tierra de la profesión. Libera la mente de muchas de las tensiones y problemas que el ejercicio de la abogacía te trae aparejado.   Carranza

9. ¿Cómo son tus rutinas de escritura? ¿Escribís en algún horario en particular? ¿En algún lugar? ¿Escuchás música?

Tengo un ejercicio de la profesión bastante movido así que donde se pueda, como se pueda. En general, aprovecho los tiempos muertos, antes de algún juicio o de la universidad para hacerlo. Por lo general, no escribo de corrido o siguiendo el orden de la trama. Van apareciendo escenas que disparan otras y que terminan concatenándose.

10. ¿Un deseo para vos?

No para mí. Para los lectores. Que disfruten del libro. Que lo hagan suyo con eso tan maravilloso que tiene la lectura: apropiarse del texto, terminar de darle significado en función de lo que es uno mismo. ¡Gracias Luis!

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