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Se habla mucho del gran héroe patrio, pero poco de aquellos que lo circundaban, en especial de las mujeres.

Magalí Varela y la reedición de "El cruce del laberinto"

Magalí Varela es una joven escritora que, apenas en los treinta, ya cuenta con varios títulos en su haber. Nos contactamos con ella a propósito de la reedición de bolsillo de El cruce del laberinto, publicado por Vestales en 2012, a partir de la siguiente premisa: ¿qué papel cumplieron algunas mujeres para contribuir a la gesta patriótica e independentista que lideró el General San Martín?

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1.¿Cómo llegó a tu vida la escritura?

La escritura llegó a mí como creo que le sucede a la gran mayoría de los escritores: primero fui lectora y luego, cuantos más libros leía, más sentía que yo también tenía cosas para contar. Me gustaría decir que la escritura fue una vía de escape para mi infancia y adolescencia incomprendidas pero no, eso fue la lectura. Al leer es más fácil relajarse y zambullirse en historias y mundos que no tienen nada que ver con nuestra vida cotidiana. Escribir, en cambio, es otras cosa; es hurgar dentro de uno mismo y revolver en lo que sea que cada uno lleva consigo en busca de respuestas. Así que, para mí, la escritura es un modo de descubrir quién soy.

2. ¿Quiénes fueron tus mayores influencias?

Todo buen libro que alguna vez haya caído en mis manos. De todos traté de aprender algo, de manera consciente o no. Si dijera dos o tres nombres de autores estaría siendo injusta con todos aquellos otros que también han tenido un rol en mi formación como escritora pero que sería tedioso enumerar ahora mismo.

3. ¿Escribís en algún lugar en particular? ¿Algún horario? ¿Escuchás música?

Escribo en mi estudio. Muy rara vez fuera de él porque es muy poco lo que puedo producir  en un bar, por decir un lugar; hay muchas distracciones. En estos momentos no tengo un horario en particular, antes sí, me gustaba escribir de noche porque la casa era una tumba. Es lógico, cuando empecé a escribir era muy joven y todavía vivía en la casa familiar. Luego, al mudarme a una casa propia, los horarios se volvieron más flexibles. En cuanto a la música, depende mucho de la fuerza de la idea. Si una idea está muy patente en mi cabeza, no tengo necesidad de música porque no le prestaría atención. Si tengo que trabajarla un poco más, algo de música ayuda.

4. Nos encontramos cerca de un nuevo aniversario de la muerte del General San Martín, que coincide con la reedición de El cruce del laberinto. ¿Cómo fue la decisión de enfocarte, no en el héroe consagrado, sino en las mujeres que ayudaron a confeccionar los símbolos patrios?

Fue una propuesta que surgió en una charla con mi editora. Se habla mucho del gran héroe patrio pero poco de aquellos que lo circundaban, en especial de las mujeres. Como escritora, me gustó que ahí había algo nuevo para contar o, mejor dicho, un contexto fresco con el que trabajar.

5. ¿Cómo fue el proceso de investigación?

Por momentos, carente de recursos. Había muchísima información sobre San Martín y el ejército y poco a disposición sobre este grupo de mujeres y de su mundo íntimo. Me vi obligada a tomarme licencias literarias para poder construir algo más concreto que la información que está al alcance de la mano. De todas formas, cuando se escribe ficción es bastante normal y hasta esperado. El cruce del laberinto no es un libro de historia, es una novela.

6. ¿Cómo es Sofía Ocampo? ¿En qué/quién te inspiraste para su constitución?

Sofía representa a la niña que debe convertirse en una mujer adulta casi a la fuerza. Aparenta ser una cosita frágil y abandonada a las circunstancias de su época y de todos aquellos que la rodean, pero en realidad no es muy diferente a cualquiera de nosotros en nuestra adolescencia (dejando de lado, la época en la que transcurre la historia). Nadie tiene las cosas en claro a esa edad, así que yo la considero un personaje muy humano. En la historia de las Damas de Cuyo no existe Sofía Ocampo, así que no está inspirado en alguien de la historia oficial. Sin embargo, eso no quiere decir que no esté inspirado en algo real. Ese algo real son los deseos y las actitudes de mujeres reales. El personaje está inspirado en aquello que yo sé o de aquello que yo supongo, sería el comportamiento o la personalidad de una chica de su edad, en su circunstancia, en esa época. Quería reflejar en Sofía una mujer real y no una heroína de ficción.

7. ¿Qué pasa con el mundo interior de los personajes, con sus laberintos, y la exigencia y responsabilidad de llevar adelante la gesta patriótica?

Esta pregunta es clave pero no puedo responderla porque de eso se trata la novela. Cómo lidian los personajes con todo eso es de lo que trata El cruce del laberinto. Explicarlo no solo sería revelar cosas de la trama sino también reescribir la novela, porque lo que yo diga ahora no será siempre igual a la interpretación que haga el lector. No todo está dicho en el papel, el lector después hace su propio trabajo de comprensión.

8. Empezaste a publicar hace siete años, siendo muy joven: ¿cómo cambió tu vida y cómo te sentís hoy, luego de varios títulos editados?

La escritura me dio un propósito y un oficio. Antes no sabía bien qué quería hacer, pero tiene sentido porque, como dice tu pregunta, empecé muy joven, antes era demasiado niña para tener en claro lo que quería. Una vez que entendí que escribir era lo que yo quería hacer, no tuve más dudas. Dejé de perder el tiempo con otras cosas e hice de la escritura mi prioridad, aunque la vida me costara el doble, como a todos los artistas. Hoy siento que tengo los pies más sólidos y mucho más camino por recorrer. Espero el mañana con mucho entusiasmo.

¿Qué hacías antes de escribir?

Trabajaba haciendo cosas que no tenían mucho que ver conmigo pero que me dejaban tiempo suficiente para dedicarme a escribir. Lo mismo que hacen todos los escritores al principio de sus carreras, pienso. Pero fue una etapa que no duró mucho. Para mí, lo que había antes de dedicarme a escribir fue mi infancia y nada más. Yo empecé la mayoría de edad escribiendo, ya me había decidido a no ser otra cosa. Como dijo San Martín: “Serás lo que debas ser…”

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