Ciencia ficción, Entrevistas, Fantasy, Juvenil

“Siempre soñé con escribir algo que los demás pudieran disfrutar”.

14 preguntas a J. A Breitenbruch

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Nos reunimos con el escritor, J. A. Breitenbruch, autor de Izanagi: el náufrago del tiempo, una de las últimas novedades editadas por Vestales, que se perfila  entre los lectores del género juvenil y con el que, hace poco, tuvo su debut en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Nos contó sobre sus procesos de escritura y los autores que lo inspiraron a dedicarse a las letras. Aquí la reproducción.

1. ¿Cómo llegó a tu vida la escritura?

Sinceramente no lo recuerdo: desde que tengo memoria me ha gustado leer, tanto, que solía terminar un libro en un día o tal vez dos. Siempre soñé con escribir algo que los demás pudieran disfrutar. Para mí, escribir es la forma que siempre encontré para comunicarme. Nunca me gustó hablar mucho en público, lo que es irónico, ya que mi próxima meta es poder dar conferencias de escritura. Creo que los artistas tenemos una voz poderosa que obtuvimos de una forma inconsciente, y es nuestra obligación utilizarla para guiar a los jóvenes en un camino un poco menos retorcido. Así como me inspiraron grandes artistas a través de sus obras, intento yo inspirar a las mentes jóvenes de esta o de futuras generaciones.

2. ¿Qué autores o géneros te gusta leer? ¿Estás leyendo algo actualmente?

Yo crecí leyendo a J. K. Rowling a J. R. R. Tolkien; de hecho elegí mi nombre de autor de tal forma que mis iniciales comiencen con una jota. Pero mi amor por los libros comenzó cuando leí –y es el primer libro que recuerdo haber leído de niño– El caballero de la armadura oxidada, de Robert Fisher. En cuanto al género, lo que me gusta es un poco variado: desde ciencia ficción a fantasía. Autores indispensables: Stephen King, Agatha Christie, Arthur Conan Doyle, Julio Verne  y, hace algunos años, sigo arduamente el trabajo de Haruki Murakami. Pero,  si debo elegir uno, sin duda Tolkien es mi autor favorito. Estoy leyendo la obra de una autora nacional que escribe fantasía y su trabajo es muy bueno: se llama Tiffany Calligaris y tiene, sin duda, una escritura fresca que es adonde apunto llegar algún día y, por qué no, trabajar juntos en algún momento

3. ¿Qué libro te hubiera gustado escribir?

No creo que me hubiese gustado escribir un libro en particular; sí me hubiese gustado crear ciertos personajes icónicos de la literatura, como Sherlock Holmes, Smeagol  –más conocido como Gollum–, Danglars, de El conde de Montecristo u Otelo, que es el apellido que elegí para mi protagonista. Para mí son personajes complejos, pues en pequeñas frases denotan un gran carácter, maldad, ingenuidad o ambición.

4. ¿En qué lugar de tu casa escribís? ¿Cómo está ambientado ese lugar?

Escribo en la cocina, cerca del fuego, donde el termo está siempre listo. Sobre la heladera descansa mi Katana, apoyada en su kake (soporte), que limpio una o dos veces por semana. En la mesa siempre está la computadora para cuando surge una idea: tenerla a mano. Al lado, una pequeña biblioteca donde están los libros que suelo utilizar para escribir: un diccionario de sinónimos, libros de cultura e historia japonesa,  algún que otro libro de leyendas.  Es mi pequeño lugar en el mundo. Si no estoy ahí casi no logro escribir demasiado porque necesito el ruido constante del televisor encendido o la música de algún vecino, todo eso me ayuda a escribir. Probé inspirarme en silencio absoluto y no puedo, mi mente divaga.

5. ¿Cómo llegó a tu vida Izanagi: el náufrago del tiempo?

El nombre Izanagi, junto al logo, tienen una importancia significativa en mi vida. Tal vez no venga al caso contarlo, pero podría hacer un resumen de cómo inició: como todo grupo de amigos en la adolescencia, que busca hacer un cambio en su vida o en el mundo, formamos un pequeño grupo llamado “Izanagi” y diseñamos un logo, el ya conocido pájaro sobre la letra “I”. No llegamos a ningún lado, pero encerraba todos nuestros ideales, nuestras metas y sueños: buscábamos ser una guía, un ejemplo a seguir un camino “correcto”, y de ahí surgió la idea de escribir un libro con bases en esos ideales. Los protagonistas de la historia reflejan esos sentimientos que considerábamos importantes: la amistad, el amor, el respeto, la lealtad, el sentido de justicia que merecen todos. El resto fue encontrar un modo entretenido de reflejar esos ideales a los lectores.

6.  La novela tiene muchos registros de escritura, como el teatro o el manifiesto: ¿esta hibridación la tenías pensada desde un comienzo o fue surgiendo a partir del correr del relato?

La historia iba a ser muy diferente; de hecho planeaba terminarla de un modo fantástico, con magia, elfos y un mundo subterráneo donde las criaturas de todas las leyendas descansarían lejos de la mano del hombre normal. Tenía varios cuentos que iba escribiendo previo y durante la creación de Izanagi: el náufrago del tiempo. Y entonces lo supe: no quería un libro que fuera monótono, que sea igual a todos los demás en cuanto a formato, por qué no hacer algo diferente, como textos dentro de otros textos. Quería un libro con el que los lectores no se aburrieran al encontrar una sola historia, sino que tuvieran la opción de leer diferentes cuentos dentro de un mismo libro, que pudieran tener diferentes puntos de vista de los personajes, que no se dejaran engañar o seducir por lo que un solo personaje pudiera decir. La idea era que ellos mismos intentaran enamorarse u odiar a cada uno de los personajes. Y bueno, así surgió la idea de insertar textos con diferentes formas de escritura, dentro de un solo libro.

7.  Aparece mucho Japón: el mito de su creación (que da origen al nombre de la novela), algunos escenarios y personajes. ¿Cómo es tu relación con esa cultura? ¿Cuáles son los puntos más importantes que quisiste transmitir?

Japón es algo místico: su cultura es tan enriquecedora  y tan superior. Yo creo que ellos lograron una unión casi perfecta en lo que define a ser un ser humano y no olvidaron sus raíces, pero tampoco dejaron de creer en un futuro mejor. A diferencia de muchas otras culturas que solo piensan en el progreso y se olvidan de dónde vienen, Japón logra evolucionar a pasos agigantados, pero no permite que se olvide su origen. Su filosofía desciende de grandes leyendas, de historias aterradoras del pasado; su disciplina es la razón de ser quienes son y, ojo, no digo que sean mejores que los demás, sino que encontraron un modo de vivir tal vez más acorde a sus ideales. En un mundo tan dividido por diversas razones, ellos lograron unificar de modo casi perfecto una paz interior con ellos mismos. Buscaba representar, en cierta forma, esos ideales, ese respeto que tienen por su historia y por lo desconocido.  Sin darme cuenta, a medida que leía más y más sobre esa cultura fui enamorándome de ellos, al punto de querer honrar su forma de ver el mundo.

8. ¿Por qué elegiste el género juvenil para tu primera novela?

Cuando comencé a escribir esta primera parte de Izanagi… yo era un joven, no tenía más de veinte años. Creo que por eso seguí escribiendo de una forma juvenil; ahora tengo veintisiete años y, si bien veo otras posibilidades, por el momento planeo seguir continuar con esta forma. Los libros son un mundo ficticio donde podemos escapar de una cruel o cruda realidad y, si logro hacer que un adolescente se olvide de sus problemas aunque sea por un momento, entonces no tengo derecho a negarme. Para eso escribimos, para obsequiar un momento de felicidad, de aventura, de irrealidad a los lectores.

9. ¿Cuáles son para vos los ingredientes que toda novela juvenil debería tener?

Tiene que ser una historia fresca, debe ser ligera, fácil de entender, debe generar intrigas y hacer que la mente deambule a partir de preguntas implícitas que el escritor quiere generarte. Inevitablemente tienen que tener romance, un romance único, que solo se de en libros o películas. Deben tener un villano igual de único, alguien que en la vida real no podría existir, pero sobre todo tiene que ser entretenido, no contar sobre situaciones aburridas y cotidianas, tiene que ser un viaje de ida a lo desconocido, a lo que todos quisiéramos vivir aunque sea una vez en la vida.

10. ¿Qué personaje de Izanagi… fue el que más te gustó componer?

Qué pregunta difícil, tengo dos: Christopher Roy es uno de ellos y, a mi parecer, es ese personaje amigable que todos quisiéramos como amigo y, a su vez, es el que más conflictos internos tiene porque murió la madre y el padre quedó loco él, entonces se hizo cargo de todo desde muy joven pero sin perder jamás la sonrisa porque siempre tuvo en claro sus ideales y, sobre todo, es el amigo con el que siempre vas a poder contar porque nunca te va a traicionar. Y el segundo es Hugh Williams, nuestro villano: cuando comencé a escribir sobre él, quería un villano que no resultara odioso, sino que fuera entendido. Un villano que tiene sus ideas claras y te habla con razones corroboradas y cuya meta es la que muchos piensan pero nadie se anima a concretar. Creo que se trata del villano que todos llevamos dentro, esa parte mala que ocultamos y encerramos en nuestra conciencia, intentando callarlo con buenas acciones, diciéndonos que no somos así, es nuestra parte oscura. Ese es Hugh Williams.

11.  ¿Estás preparando una continuación de Izanagi…?

Sí, actualmente estoy trabajando en la segunda parte de esta trilogía.

12. ¿Podés adelantarnos algo de lo que va a suceder?

Puedo decirles que en esta segunda parte muchos secretos se revelan, algunos personajes desaparecen y otros viejos conocidos llegarán, y que cada uno de los personajes tendrá su momento de gloria, más protagonismo mientras Axel se encuentra algo “ocupado”. Así que si se quedaron con intriga en la primera parte, no pueden perderse la segunda, donde grandes misterios se revelan y otros aún siguen guardados. Tendrán que esperar.

13.  Hace poco tuviste tu primera experiencia en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. ¿Cómo fue? ¿Cómo te sentiste?

Fue un momento único, sabía que ese momento llegaría, aun antes de firmar contrato con Vestales, mucho antes siquiera de terminar de escribir el libro, sabía que ese momento llegaría pero nunca supe que sería tan pronto en mi vida, lo esperaba dentro de algunos años. En cuanto a mis sentimientos, sentí de todo un poco: felicidad, ansiedad, nervios. Creo que el primer libro que firme fue un desastre, casi imposible de entender. Luego me relajé un poco más y, con el apoyo de mi familia que rondaba el stand y la gente de Vestales, me tranquilicé y entendí que debía ser yo mismo: es parte del trabajo, parte de la experiencia como autor. Estoy seguro que mejoraré con el tiempo.

14.  Para finalizar, ¿cómo continua tu carrera como autor?

Planeo seguir escribiendo mientras los tiempos me den; estoy por ser padre y ese será mi trabajo primordial, el único trabajo que voy a disfrutar al cien por ciento. Tengo un proyecto, como comenté previamente, de realizar conferencias, que es otra de mis metas para este año y para el cual comencé a prepararme desde hace ya un tiempo. Como dije, los escritores tenemos una voz personal, lo que escribimos es leído y entendido y, si logramos aprovechar esa oportunidad para transmitir ideales “correctos”, oportunidades e incluso brindar apoyo en ciertos círculos que lo necesitan, nuestro legado sería envidiable. A mi modo de ver el mundo, si tenés las herramientas para hacer la diferencia es tu obligación utilizarlas, es tu obligación comenzar el cambio que querés ver en el mundo. Quiero vivir de la escritura en todas sus formas, aunque sea difícil ingresar al mercado siendo muy novato. Y, por supuesto, planeo terminar Izanagi… y presentar una nueva obra que estoy escribiendo pero que la dejé de lado cuando Vestales me presentó el proyecto de publicar. Mientras tanto disfrutaré de cada momento en este viaje que se llama escribir.

Para los lectores curiosos: pueden descargar las primeras páginas de Izanagi: el náufrago del tiempo

J. A. Breitenbruch en la FILBA

J. A. Breitenbruch en la FILBA

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