Juvenil

Cezilla L. Lontrato en 5 preguntas

- ¿Cómo fue el proceso de escritura de “Holtus: la era púrpura”?

La construcción de la historia me llevó alrededor de seis meses aproximadamente. Escribía, en promedio, 2000 palabras al día, a veces más, a veces menos; había días en que solamente escribía un sólo párrafo, pero por suerte fueron los menos. Después de eso, me interioricé mucho sobre la etapa de corrección, leí mucho sobre los distintos tipos de correcciones que deben hacerse a un manuscrito y me metí de lleno con eso. En total le hice seis correcciones entre ortotipográfica, de estilo, de ritmo, de coherencia, de revisión de los personajes y demás. Fue divertido, pero cansador porque implicó leer muchas veces lo mismo y llega un punto en que uno se marea un poco. Cuando quedé conforme con el resultado, le mostré la novela a mis primeros lectores beta: mi novio y mis papás. Y ahí tuve que hacer una corrección más porque ellos vieron otras cosas que podía modificar para enriquecer la historia.

- Te declarás una gran lectora de los géneros terror, policial y fantástico. ¿En qué medida te acompañaron estas lecturas a la hora de escribir tu novela? ¿Qué autores te gustan más?

Creo que en Holtus se ven claramente las influencias de esos géneros y queda en evidencia que son los que más me gustan. Siempre quise escribir sobre brujas, pero quería darles un contexto de actualidad y de “realidad” dentro de lo fantástico; esa mezcla me resulta interesante. En ese sentido, y respecto de los autores que más me gustan, puedo mencionar a Anne Rice como ejemplo; ella también mezcla la actualidad y el mundo real con el mundo fantástico de sus vampiros y brujas.
Las mayores influencias que tuve y que me acompañan desde muy chica son Anne Rice, quien ya mencioné, Stephen King, Edgar Allan Poe, Agatha Christie, H. P. Lovecraft, Horacio Quiroga, Pablo de Santis. Y obviamente J. R. R. Tolkien, George R. R. Martin, Neil Gaiman y J. K. Rowling.
Hace unos años descubrí autores que nunca había leído y que me declaro fan, como Amanda Stevens, Peter Straub, Deborah Harkness y Laura Gallego.

- ¿Qué hacés cuando no estás escribiendo?

En cuanto al trabajo, hace diez años que soy consultora y actualmente hago mejora de procesos en empresas, trabajando para una firma de consultoría. En los ratos libres trato de leer, ir al cine y salir a caminar si hay verde cerca. Cuando llego de la oficina, escribo, y lo tomo también como un trabajo que me hace muy feliz, es parte de mi rutina diaria y necesito escribir un poco todos los días. En el futuro me encantaría dedicarme a escribir a tiempo completo y vivir de esto.

- ¿En qué estás trabajando ahora?

Tengo varios proyectos en los que estoy trabajando, algunos más avanzados que otros. La segunda parte de Holtus ocupa la mayor parte de mi tiempo, pero también estoy escribiendo una novela de terror con un protagonista masculino, un restaurador. Por otro lado, estoy armando un compilado de cuentos de terror y misterio que tienen un mismo hilo conductor: un bar muy particular.

- ¿Cuáles son tus expectativas con “Holtus: la era púrpura”? ¿Tenés en mente algún tipo de lector en particular a la hora de escribir?

Tengo muchísima expectativa con Holtus, es mi primera novela publicada y tengo ganas de que la gente la conozca y que le guste la historia.
Respecto del tipo de lector, escribo sobre lo que a mí me gustaría leer, tiene más que ver con los géneros que mencionaba anteriormente, más que con un tipo de lector en particular; pero podría decir que pienso en los lectores que gustan del misterio, lo macabro o lo fantástico, eso siempre va a estar presente en mis historias.

Literatura

Patricia Highsmith sobre el suspenso

Por Patricia Highsmith

«Me gusta que la primera frase contenga algo que se mueva y dé la impresión de acción, en vez de ser una frase como, por ejemplo, ‘La luz de la luna yacía quieta y líquida sobre la pálida playa’.»

«Me gusta que la primera frase contenga algo que se mueva y dé la impresión de acción, en vez de ser una frase como, por ejemplo, ‘La luz de la luna yacía quieta y líquida sobre la pálida playa’.»

«Veo mis personajes y el marco, el ambiente, y lo que sucede en el primer tercio o cuarta parte del libro, por ejemplo, pero suele haber un espacio borroso al final, una niebla que no consigo disipar hasta que llego.»

«Los trucos pueden inventarlos muchas personas que ni escriben ni desean escribir. Son sencillamente ideas ingeniosas que por sí mismas no tienen nada que ver con la literatura, ni siquiera con la buena prosa narrativa.»

«De vez en cuando utilizo un personaje ‘de la vida real’, en el sentido de que empleo el aspecto físico de alguna persona a la que he conocido. Nunca he utilizado tanto el aspecto físico como la personalidad de un conocido.»

«Si el escritor de suspense va a escribir sobre asesinos y víctimas, sobre gente que se encuentra en el vórtice de este terrible torbellino de acontecimientos, debe hacer algo más que describir la brutalidad y la sangre. Procurará iluminar un poco la mente de los personajes. En otras palabras, sus personajes inventados tienen que parecer reales.»

«Hay escritores que en sus primeros borradores escriben con demasiada brevedad. Pero por cada uno de ese tipo hay cien que escriben demasiado. Hay una tendencia a exagerar las descripciones e incluso las explicaciones.»

Fuente: Highsmith, Patricia, Suspense, Círculo de Tiza, Madrid, 2015.

Literatura

La rutina de trabajo de Charles Dickens

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Charles Dickens era uno de los escritores más famosos de su época, un autor superventas que vendía mucho y que todo el mundo quería leer. Hoy es uno de esos autores clásicos que todos acabamos leyendo y disfrutando, pero para llegar a ello tuvo que trabajar muy duramente. Dickens era un escritor muy disciplinado y uno que escribía de forma constante, como se puede descubrir visitando su casa museo en Londres.

Dickens seguía una rutina de trabajo muy estricta. Tenía un horario de trabajo que repartía lo que hacía a lo largo de ciertas horas y no permitía que nada lo distrajese de su trabajo (y, teniendo en cuenta que tuvo muchos hijos, una no puede dejar de pensar en lo que Catherine Dickens, su esposa, tuvo que hacer para conseguirlo).

Cada día, Charles Dickens trabajaba entre el desayuno y la hora de la comida. Según los testimonios de sus amigos, que en el propio museo entrecomillan para explicar cómo era Dickens a la hora de trabajar, el escritor era muy metódico y había establecido unas reglas de trabajo de las que rara vez se separaba.

Tras comer, Dickens pasaba algo de tiempo en su club (como bien saben los lectores de novelas históricas, los caballeros británicos tenían sus clubs en los que pasaban horas). También podía dedicar tiempo a sus actividades de beneficencia o salir a dar un largo paseo. Aunque, a tenor de lo que cuentan, los paseos de Dickens eran trabajo: durante ellos buscaba inspiración para sus historias, fijándose en el entorno o en las personas que se cruzaban con él en su camino.

A todo esto, hay que sumar que Dickens tenía ciertas rarezas a la hora de trabajar. Le encantaba visitar morgues y era un fanático del orden, lo que hacía que las cosas en su despacho tuviesen que estar colocadas de cierta manera para que él pudiese trabajar tranquilo.

Fuente: Libropatas

Lecturas

Charles Dickens en 5 frases

El escritor británico que hizo de la vida moderna británica la coordenada central de su obra, y que también pasó a la historia como autor de la famosa “Una historia de Navidad”, recorrido a través de cinco frases.

1. La familia no son solo aquellas personas con las compartimos la sangre, sino también aquellas por las que derramaríamos nuestra sangre.

2. Dios sabe que jamás debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, ya que son la lluvia que barre el polvo cegador que cubre nuestros corazones.

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3. Si te corresponde, ámala. Si te hace daño, ámala. Si te rompe el corazón, ámala. Y si las heridas del corazón se hacen más profundas conforme crece
y se hace más fuerte, ámala, ámala.

4. El hombre se siente afortunado si es el primer amor de una mujer. Una mujer se siente afortunada si es el último amor de un hombre.

5. La diferencia entre la construcción y la creación es que lo que se construye se ama después de ser construido, mientras que lo que se crea se ama
antes de ser creado.

 

Lecturas

5 clásicos de Navidad

1. Una historia de Navidad, de Charles Dickens. 1843. El señor Scrooge recibe a los fantasmas de las navidades para redescubrir su propio espíritu humano la noche de la Navidad. Esta es una de las historias más famosas de Dickens y una de las historias más famosas sobre la vida de una familia tocada por la generosidad del espíritu navideño.

2. El expreso polar, de Chris van Allsburg. 1985. Convertida en una película animada con Tom Hanks, esta historia del niño que recorre el polo para llegar a su destino navideño es una de las historias más conocidas.

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3. ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!, de Dr. Seuss. 1957. Entre los lectores anglosajones, el Grinch es uno de los personajes navideños más excéntricos, ya que representa bien a todos aquellos que “no soportan” la navidad. Una de las versiones más famosas de esta historia fue protagonizada en el cine por Jim Carrey.

4. El regalo de los reyes magos, de O´Henry. 1905. Esta era una de las historias predilectas de Jorge Luis Borges, una pareja de recién casados prepara un regalo sorpresa para cada uno, aunque ignoran que aquello que quieren dar es, precisamente, aquello que cada cual está dispuesto a dejar atrás.

5. Un recuerdo de Navidad, de Truman Capote. 1956. Un cuento breve sobre la infancia del famoso escritor estadounidense en la que recuerda su vida en compañía de las mujeres que lo criaron.

Literatura

Confesiones de León Tolstoi

 

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“Hay que escribir en borrador, sin reflexionar demasiado sobre el lugar y la precisión de expresión de los pensamientos. Copiarlo una segunda vez, suprimiendo todo lo superfluo y otorgándole su verdadero lugar a cada pensamiento. Copiarlo una tercera vez, trabajando sobre la precisión de las expresiones. Evitar los juicios y las descripciones. Evitar todo movimiento o expresión que pueda ofender a los otros…”

“Soy feo, torpe, desaseado y desprovisto de educación mundana. Soy irritable, aburrido para los otros, inmodesto, impaciente y tímido como un niño. Soy casi un ignorante. Lo que sé lo aprendí a duras penas, de manera intermitente, sin ilación, sin sistema y además es muy poco. Soy intemperante, indeciso, inconstante, estúpidamente vanidoso y arrebatado, como toda la gente sin carácter. No soy valiente. Soy negligente en la vida y tan perezoso que la ociosidad se ha vuelto en mi casa una costumbre insuperable. Soy inteligente, pero mi inteligencia todavía no ha sido puesta a prueba de forma seria. No tengo una inteligencia práctica ni una inteligencia social, ni tengo inteligencia para los negocios. Soy honrado, es decir, amo el bien y he cultivado en mí la costumbre de amarlo, y cuando me desvío del bien, me siento descontento conmigo, y vuelvo a él con gusto, pero hay algo que amo más que el bien: la gloria”.

Fuente: Tolstoi, León, Diarios (1847-1894), El Acantilado, Madrid, 2002.

Literatura

16 consejos para escritores de Jorge Luis Borges

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En literatura es preciso evitar:

1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.

2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.

3. La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.

4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.

5. En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.

6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.

7. Las frases, la escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.

8. La enumeración caótica.

9. Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.

10. El antropomorfismo.

11. La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.

12. Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.

13. Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.

14. En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.

15. Las escenas domésticas en las novelas policiacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:

16. Evitar lo vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.

Literatura

Bob Dylan en 5 frases

El último premio Nobel de Literatura es un hombre reservado y con una carrera musical que, según sus admiradores, entre los que se encuentran muchísimos escritores, no es para nada ajena a la poesía. ¿Pero qué piensa y qué dice el hombre que, hasta el día de hoy, es el ganador más inesperado del máximo galardón a las letras del mundo? Estas son cinco entradas al mundo privado y estético de Bob Dylan.

1. Para empezar, estoy acostumbrado a escribir canciones y utilizo muchos símbolos y metáforas. La gente puede interpretarlas mal, pero esta vez estaba decidido a escribir un libro que nadie pudiera malinterpretar. Pero era difícil. Escribir una canción es un proceso más sencillo: empiezas verso, estribillo, verso, estribillo, y enseguida lo acabas. Con un libro no puedes utilizar la misma dinámica.

2. Básicamente los intérpretes de folk entraban dentro de una de estas dos categorías. O bien eran comerciales y tenían espectáculos con mucho estilo en clubes nocturnos, o hacían música de las montañas del sur. Pero yo no hacía nada de eso. Yo venía de un entorno de rock and roll, aunque hice todo lo que pude por ocultarlo porque sabía que lo desaprobarían.

3. A nadie le gusta verse definido por otros. Yo no fui el maestro de ceremonias de ninguna generación y habría que eliminar de raíz esa idea.

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4. Hoy, la vida de la gente está repleta de los vicios y su boato. La ambición, la codicia y el egoísmo tienen que ver con el vicio. Tarde o temprano tendrás que ver a través de él o no sobrevivirás. No vemos cómo la gente es destruida por el vicio. Solo vemos su glamour, donde quiera que miremos, desde los anuncios a las películas, los periódicos, las revistas. Vemos la destrucción de la vida humana.

5. El dinero no habla, jura.

Lecturas

Barbara Wood en 5 frases

Barbara Wood es una escritora inglesa habitual en las listas de best-sellers. Naturalizada estadounidense, Wood ha escrito historias románticas e históricas como El amuleto y Los dioses guardianes. Investigadora dedicada para cada uno de sus libros, estas son cinco entradas al mundo de Barbara Wood.

1. Estoy segura de que debe de haber miles y miles de maravillosas historias en Sudamérica, como cualquier país en donde he estado sin saber nada de ellos. No sabía nada al respecto hasta que me surgió el interés de escribir sobre ellos, y entonces ahí me interioricé, investigué y empezé a escribir con conocimiento”.

2. Cada libro es una obra aparte, no me preocupo de lo que he escrito antes ni de lo que voy a escribir después, esto es mi pasión, esto es lo que yo quiero hacer hoy día. A mí no me preocupan las ventas, personalmente me he sorprendido de ser best seller. Yo sólo quiero escribir un buen libro y que la gente lo lea.

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3. El rol de la mujer siempre ha sido importante, siempre se ha escrito acerca de ellas. Pero también creo que, de alguna manera, las mujeres han sido postergadas por los hombres, y nuestras historias son tan importantes como las de ellos aunque ellos no lo piensen así

4. Soy una escritora. Todo lo que digas o hagas puede ser usado en una historia.

5. La trama es lo que el héroe o la heroína tienen que atravesar para alcanzar su meta. Es importante que el personaje principal quiera algo y que haya algo o alguien que se interponga. El personaje principal tiene que vencer obstáculos. Eso le da forma a una buena trama.

Lecturas

Lena Valenti en 5 frases

Lena Valenti es una joven autora española, autora de sagas como Vanir, en las que la seducción y la violencia se entremezclaron con un éxito inédito en su país. Desde ese triunfo imprevisto, Lena continuó escribiendo y aprendiendo cómo funciona el mercado editorial. Ágil para la escritura y hábil para describir las condiciones sobre las que escriben quienes también desean dar a conocer sus libros, estas son cinco frases para conocer el universo narrativo de Lena Valenti.


1.
 Lo que me impulsa es la necesidad de escribir lo que siento, de lanzarme de cabeza a la piscina en cualquier género, de innovar sin miedo y probarme. Para mí es muy complicado a veces hablar sobre cómo surgen las historias en mi mente, porque ni yo sé muy bien el Mecanismo. Surgen de repente. Lo cierto es que quería hacer algo original, como siempre intento, porque al final los escritores tienden a repetirse o a copiar ideas incluso inconscientemente. Siempre tengo alguna persona a la que comentarle mis ideas, y si gustan, tiro adelante. Vemos muchos New Adults con mismas tramas y mismos funcionamientos. Es como cuando el boom de la literatura erótica. Todos, o casi todos los libros que se sacaban eran iguales. Era desesperante como lectora. Pues yo tengo la responsabilidad como escritora de crear siempre historias que nunca puedan comparar con nada. Creo que “Hasta los Huesos” es un ejemplo de ello.

2. No me formé demasiado, a excepción de un curso de ocho horas que me regaló Planeta por trabajar en su empresa, de corrección de estilo (no muy útil, todo hay que decirlo). Y después realicé otros dos de maquetación, diseño y corrección ortotipográfica. Sin embargo, la mejor formación es leer y ser una esponja.

3. Yo no tengo la respuesta a cómo debe de hacerse una saga, porque cada escritor tiene su manera de trabajar. Por mi parte, cada libro es diferente porque viene protagonizado por parejas con perfiles psicológicos distintos de los anteriores, y eso hace que la trama tome otra forma, porque ellos actúan de otro modo. En las sagas largas, puedes pecar de repetirte, y la clave para que eso no suceda, en mi caso, además de los componentes mitológicos diferentes que yo añado, es la riqueza de carácteres de los protagonistas y los secundarios. Y debe de haber una evolución. Pero para reflejar esa evolución, tú también tienes que haber evolucionado como escritor para aportar novedad. Son las situaciones que vivan los que les hagan madurar.

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4. La literatura romántica puede cambiar en el momento en el que una autora de aquí explote y empiece a vender sus libros a mansalva, entonces se empezará a hablar de la literatura romántica. Está devaluada porque nunca ha hecho ruido. Por muchas razones: las editoriales no apuestan por el género, no hacen publicidad, muchos libreros no creen en ella y la catalogan como pseudoliteratura, por sus portadas, altamente tóxicas para los hombres, por ser sectaria y dirigirse al público de siempre… hay muchas razones que han hecho que el género aquí no tenga repercusión. Pero todo puede cambiar. Se trata de hacer un click y abrir la mente, y ver todas las grandes posibilidades que se tienen para expandir el género.

5. Cuando escribes te expones a ello, lo importante es no darle importancia ni a las buenas ni a las malas. Sin embargo, hay diferencia entre las malas críticas y las críticas malas. Las primeras son destructivas y detrás de ellas suele haber frustración y rabia. La segunda es una opinión de tu obra respetuosa pero en términos negativos. Las malas críticas me hacen reir como loca y hacen que duerma tranquila. Las críticas malas, les hago caso lo justo, no se puede gustar a todo el mundo, ¿no?