Lecturas, Literatura, Policial

10 preguntas a Andrea Milano

A propósito de los 10 años de Pasado imperfecto, dialogamos con Andrea Milano acerca de la publicación de su primera novela, su método de trabajo, el uso de seudónimos y lo que está proyectando como escritora.

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  1. ¿Cómo te encuentra el décimo aniversario de Pasado imperfecto?

Feliz y satisfecha por el camino recorrido con mis libros. Después de soñar con publicar algo de mi autoría, llevar en el mundo editorial diez años y con más de una docena de obras publicadas es más de lo que alguna vez llegué a imaginar. 

2. ¿Recordás en aquel momento la sensación de haber terminado el manuscrito y los momentos previos a su publicación?

Sí, por supuesto. Pasado imperfecto fue la primera novela que terminé después de varios intentos, y la primera vez que me animé a enviar un manuscrito a una convocatoria editorial. Recuerdo que la envié el último día, sin muchas esperanzas, la verdad. Grata fue la sorpresa cuando, seis meses después, me escribe la editora para contarme que había sido seleccionada para ser publicada. ¡Ni siquiera pude dormir esa noche de la emoción!

     3. ¿Qué cambió en ese momento para vos? ¿Qué hacías antes de publicar?

Cambió casi por completo mi vida: yo estudiaba idiomas y, cuando se me presentó la

 posibilidad de publicar una novela y ver que después venían otras detrás, me di cuenta de que la escritura había dejado de ser un hobby y una manera de evadirme de la realidad para convertirse en una profesión. Seguía escribiendo… con otras metas pero con la misma pasión.

4. ¿Pasado imperfecto fue el puntapié inicial para tu proyecto con los heterónimos? Sorprende la identificación de cada nombre con un género diferente y, sobre todo, bien diferenciado: Milano histórico y suspenso contemporáneo, Baker paranormal, Anderson thriller romántico y Svensson novela negra.

En realidad, la novela que dio inicio a los diferentes seudónimos fue mi segunda obra publicada, Nomeolvides. Como era un género un poco más “oscuro” que Pasado imperfecto, desde la editorial me sugirieron cambiar el seudónimo, y ahí nació Sienna Anderson. Después llegaron Breeze Baker y, por último, Lena Svensson. Ahora, por cuestiones contractuales y de tiempo, solo sigo publicando como Andrea Milano y Lena Svensson.

5. ¿Cómo llegaste a pensar semejante proyecto? ¿Eras lectora de todos esos géneros?

Soy lectora de varios géneros: policial, romántico, histórico. Poder incursionar en diferentes estilos como autora era algo que se fue gestando casi sin pensarlo. Dependía de la historia que nacía de mi imaginación. Aunque puedo pasar de un policial a una novela histórica, en todas ellas, el lector siempre va a encontrar una historia de amor.

6. ¿Tus lectores te han pedido alguna vez cruzar a tus protagonistas? ¿Qué dupla te resultaría interesante?

Nunca me lo han pedido. Lo que casi siempre demandan es la historia de algún personaje secundario que ellos creen (a veces yo también), merece tener su propio libro.

Si tuviera que cruzar a dos personajes de mis novelas, sin dudas sería a la atormentada inspectora Michelle Kerrigan, de Mala semilla con la naif y curiosa innata de Greta Lindberg, protagonista de la saga que publico como Lena Svensson. Creo que ambas, cada cual en su estilo, se sacarían chispas para resolver un misterio.

7. El aniversario de Pasado imperfecto coincide casi con la publicación de Embrujo gitano, que editó Penguin Random House el año pasado. ¿Cómo sentís que ha sido tu recorrido como escritora?

He tenido momentos muy buenos y otros no tanto, pero estos diez años han sido los mejores de mi vida. Creo que el éxito no se mide en cuántos ejemplares se vendieron, sino en lograr que la historia con la que 

una convivió durante meses, llegue a las manos del lector. Saber que me leen, que disfrutan de mis libros y que los recomiendan, es la mayor recompensa de todas.

8. ¿Tenés alguna preferencia a la hora de trabajar? ¿Horarios? ¿Algún lugar en especial?

Suelo escribir de tarde y un rato por las mañanas, bien temprano. Necesito silencio para concentrarme y me da lo mismo hacerlo en el escritorio o cómodamente con la notebook en la cama. Una manía que tengo es la de armar un collage en mi pizarra con el rostro de los personajes, lugares en donde transcurre la novela  u objetos que forman parte de la trama. Rodearme de quienes me van a acompañar durante varios meses, me ayuda a “entrar en clima”.  

9. ¿Estás trabajando en algo nuevo?

Acabo de terminar otra novela histórica que ya está en manos de mi editora y ahora comencé con la escritura de la sexta novela que compone la saga de Greta Lindberg.

     10. Un deseo para vos.

Seguir escribiendo y publicando, pero sobre todo, que los lectores continúen disfrutando de mis libros.

 

Para saber más de Andrea:

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Arthur Conan Doyle en 5 ideas

En el 158° aniversario del natalicio de Arthur Conan Doyle, médico y creador, entre otros personajes, del inolvidable Sherlock Holmes, lo recordamos a través de sus mejores 5 frases.3925c494c4f754e964a3ec62a90f6cd3

  1. La vida es infinitamente más extraña que todo lo que la mente del hombre pueda inventar.

 2. El mundo está lleno de cosas obvias que nadie por casualidad observa jamás.

 3. Soy un lector omnívoro con una memoria no volátil para menudencias extrañas.

 4. Nunca confíe en a las impresiones generales, muchacho, concéntrese en los detalles.

 5. La mediocridad no conoce nada más alto que si misma, pero el talento instantáneamente reconoce el genio.

 

Ciencia ficción, Entrevistas, Fantasy, Juvenil

14 preguntas a J. A Breitenbruch

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Nos reunimos con el escritor, J. A. Breitenbruch, autor de Izanagi: el náufrago del tiempo, una de las últimas novedades editadas por Vestales, que se perfila  entre los lectores del género juvenil y con el que, hace poco, tuvo su debut en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Nos contó sobre sus procesos de escritura y los autores que lo inspiraron a dedicarse a las letras. Aquí la reproducción.

1. ¿Cómo llegó a tu vida la escritura?

Sinceramente no lo recuerdo: desde que tengo memoria me ha gustado leer, tanto, que solía terminar un libro en un día o tal vez dos. Siempre soñé con escribir algo que los demás pudieran disfrutar. Para mí, escribir es la forma que siempre encontré para comunicarme. Nunca me gustó hablar mucho en público, lo que es irónico, ya que mi próxima meta es poder dar conferencias de escritura. Creo que los artistas tenemos una voz poderosa que obtuvimos de una forma inconsciente, y es nuestra obligación utilizarla para guiar a los jóvenes en un camino un poco menos retorcido. Así como me inspiraron grandes artistas a través de sus obras, intento yo inspirar a las mentes jóvenes de esta o de futuras generaciones.

2. ¿Qué autores o géneros te gusta leer? ¿Estás leyendo algo actualmente?

Yo crecí leyendo a J. K. Rowling a J. R. R. Tolkien; de hecho elegí mi nombre de autor de tal forma que mis iniciales comiencen con una jota. Pero mi amor por los libros comenzó cuando leí –y es el primer libro que recuerdo haber leído de niño– El caballero de la armadura oxidada, de Robert Fisher. En cuanto al género, lo que me gusta es un poco variado: desde ciencia ficción a fantasía. Autores indispensables: Stephen King, Agatha Christie, Arthur Conan Doyle, Julio Verne  y, hace algunos años, sigo arduamente el trabajo de Haruki Murakami. Pero,  si debo elegir uno, sin duda Tolkien es mi autor favorito. Estoy leyendo la obra de una autora nacional que escribe fantasía y su trabajo es muy bueno: se llama Tiffany Calligaris y tiene, sin duda, una escritura fresca que es adonde apunto llegar algún día y, por qué no, trabajar juntos en algún momento

3. ¿Qué libro te hubiera gustado escribir?

No creo que me hubiese gustado escribir un libro en particular; sí me hubiese gustado crear ciertos personajes icónicos de la literatura, como Sherlock Holmes, Smeagol  –más conocido como Gollum–, Danglars, de El conde de Montecristo u Otelo, que es el apellido que elegí para mi protagonista. Para mí son personajes complejos, pues en pequeñas frases denotan un gran carácter, maldad, ingenuidad o ambición.

4. ¿En qué lugar de tu casa escribís? ¿Cómo está ambientado ese lugar?

Escribo en la cocina, cerca del fuego, donde el termo está siempre listo. Sobre la heladera descansa mi Katana, apoyada en su kake (soporte), que limpio una o dos veces por semana. En la mesa siempre está la computadora para cuando surge una idea: tenerla a mano. Al lado, una pequeña biblioteca donde están los libros que suelo utilizar para escribir: un diccionario de sinónimos, libros de cultura e historia japonesa,  algún que otro libro de leyendas.  Es mi pequeño lugar en el mundo. Si no estoy ahí casi no logro escribir demasiado porque necesito el ruido constante del televisor encendido o la música de algún vecino, todo eso me ayuda a escribir. Probé inspirarme en silencio absoluto y no puedo, mi mente divaga.

   5. ¿Cómo llegó a tu vida Izanagi: el náufrago del tiempo?

El nombre Izanagi, junto al logo, tienen una importancia significativa en mi vida. Tal vez no venga al caso contarlo, pero podría hacer un resumen de cómo inició: como todo grupo de amigos en la adolescencia, que busca hacer un cambio en su vida o en el mundo, formamos un pequeño grupo llamado “Izanagi” y diseñamos un logo, el ya conocido pájaro sobre la letra “I”. No llegamos a ningún lado, pero encerraba todos nuestros ideales, nuestras metas y sueños: buscábamos ser una guía, un ejemplo a seguir un camino “correcto”, y de ahí surgió la idea de escribir un libro con bases en esos ideales. Los protagonistas de la historia reflejan esos sentimientos que considerábamos importantes: la amistad, el amor, el respeto, la lealtad, el sentido de justicia que merecen todos. El resto fue encontrar un modo entretenido de reflejar esos ideales a los lectores.

6.  La novela tiene muchos registros de escritura, como el teatro o el manifiesto: ¿esta hibridación la tenías pensada desde un comienzo o fue surgiendo a partir del correr del relato?

La historia iba a ser muy diferente; de hecho planeaba terminarla de un modo fantástico, con magia, elfos y un mundo subterráneo donde las criaturas de todas las leyendas descansarían lejos de la mano del hombre normal. Tenía varios cuentos que iba escribiendo previo y durante la creación de Izanagi: el náufrago del tiempo. Y entonces lo supe: no quería un libro que fuera monótono, que sea igual a todos los demás en cuanto a formato, por qué no hacer algo diferente, como textos dentro de otros textos. Quería un libro con el que los lectores no se aburrieran al encontrar una sola historia, sino que tuvieran la opción de leer diferentes cuentos dentro de un mismo libro, que pudieran tener diferentes puntos de vista de los personajes, que no se dejaran engañar o seducir por lo que un solo personaje pudiera decir. La idea era que ellos mismos intentaran enamorarse u odiar a cada uno de los personajes. Y bueno, así surgió la idea de insertar textos con diferentes formas de escritura, dentro de un solo libro.

7.  Aparece mucho Japón: el mito de su creación (que da origen al nombre de la novela), algunos escenarios y personajes. ¿Cómo es tu relación con esa cultura? ¿Cuáles son los puntos más importantes que quisiste transmitir?

Japón es algo místico: su cultura es tan enriquecedora  y tan superior. Yo creo que ellos lograron una unión casi perfecta en lo que define a ser un ser humano y no olvidaron sus raíces, pero tampoco dejaron de creer en un futuro mejor. A diferencia de muchas otras culturas que solo piensan en el progreso y se olvidan de dónde vienen, Japón logra evolucionar a pasos agigantados, pero no permite que se olvide su origen. Su filosofía desciende de grandes leyendas, de historias aterradoras del pasado; su disciplina es la razón de ser quienes son y, ojo, no digo que sean mejores que los demás, sino que encontraron un modo de vivir tal vez más acorde a sus ideales. En un mundo tan dividido por diversas razones, ellos lograron unificar de modo casi perfecto una paz interior con ellos mismos. Buscaba representar, en cierta forma, esos ideales, ese respeto que tienen por su historia y por lo desconocido.  Sin darme cuenta, a medida que leía más y más sobre esa cultura fui enamorándome de ellos, al punto de querer honrar su forma de ver el mundo.

8. ¿Por qué elegiste el género juvenil para tu primera novela?

Cuando comencé a escribir esta primera parte de Izanagi… yo era un joven, no tenía más de veinte años. Creo que por eso seguí escribiendo de una forma juvenil; ahora tengo veintisiete años y, si bien veo otras posibilidades, por el momento planeo seguir continuar con esta forma. Los libros son un mundo ficticio donde podemos escapar de una cruel o cruda realidad y, si logro hacer que un adolescente se olvide de sus problemas aunque sea por un momento, entonces no tengo derecho a negarme. Para eso escribimos, para obsequiar un momento de felicidad, de aventura, de irrealidad a los lectores.

9. ¿Cuáles son para vos los ingredientes que toda novela juvenil debería tener?

Tiene que ser una historia fresca, debe ser ligera, fácil de entender, debe generar intrigas y hacer que la mente deambule a partir de preguntas implícitas que el escritor quiere generarte. Inevitablemente tienen que tener romance, un romance único, que solo se de en libros o películas. Deben tener un villano igual de único, alguien que en la vida real no podría existir, pero sobre todo tiene que ser entretenido, no contar sobre situaciones aburridas y cotidianas, tiene que ser un viaje de ida a lo desconocido, a lo que todos quisiéramos vivir aunque sea una vez en la vida.

10. ¿Qué personaje de Izanagi… fue el que más te gustó componer?

Qué pregunta difícil, tengo dos: Christopher Roy es uno de ellos y, a mi parecer, es ese personaje amigable que todos quisiéramos como amigo y, a su vez, es el que más conflictos internos tiene porque murió la madre y el padre quedó loco él, entonces se hizo cargo de todo desde muy joven pero sin perder jamás la sonrisa porque siempre tuvo en claro sus ideales y, sobre todo, es el amigo con el que siempre vas a poder contar porque nunca te va a traicionar. Y el segundo es Hugh Williams, nuestro villano: cuando comencé a escribir sobre él, quería un villano que no resultara odioso, sino que fuera entendido. Un villano que tiene sus ideas claras y te habla con razones corroboradas y cuya meta es la que muchos piensan pero nadie se anima a concretar. Creo que se trata del villano que todos llevamos dentro, esa parte mala que ocultamos y encerramos en nuestra conciencia, intentando callarlo con buenas acciones, diciéndonos que no somos así, es nuestra parte oscura. Ese es Hugh Williams.

11.  ¿Estás preparando una continuación de Izanagi…?

Sí, actualmente estoy trabajando en la segunda parte de esta trilogía.

12. ¿Podés adelantarnos algo de lo que va a suceder?

Puedo decirles que en esta segunda parte muchos secretos se revelan, algunos personajes desaparecen y otros viejos conocidos llegarán, y que cada uno de los personajes tendrá su momento de gloria, más protagonismo mientras Axel se encuentra algo “ocupado”. Así que si se quedaron con intriga en la primera parte, no pueden perderse la segunda, donde grandes misterios se revelan y otros aún siguen guardados. Tendrán que esperar.

13.  Hace poco tuviste tu primera experiencia en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. ¿Cómo fue? ¿Cómo te sentiste?

Fue un momento único, sabía que ese momento llegaría, aun antes de firmar contrato con Vestales, mucho antes siquiera de terminar de escribir el libro, sabía que ese momento llegaría pero nunca supe que sería tan pronto en mi vida, lo esperaba dentro de algunos años. En cuanto a mis sentimientos, sentí de todo un poco: felicidad, ansiedad, nervios. Creo que el primer libro que firme fue un desastre, casi imposible de entender. Luego me relajé un poco más y, con el apoyo de mi familia que rondaba el stand y la gente de Vestales, me tranquilicé y entendí que debía ser yo mismo: es parte del trabajo, parte de la experiencia como autor. Estoy seguro que mejoraré con el tiempo.

14.  Para finalizar, ¿cómo continua tu carrera como autor?

Planeo seguir escribiendo mientras los tiempos me den; estoy por ser padre y ese será mi trabajo primordial, el único trabajo que voy a disfrutar al cien por ciento. Tengo un proyecto, como comenté previamente, de realizar conferencias, que es otra de mis metas para este año y para el cual comencé a prepararme desde hace ya un tiempo. Como dije, los escritores tenemos una voz personal, lo que escribimos es leído y entendido y, si logramos aprovechar esa oportunidad para transmitir ideales “correctos”, oportunidades e incluso brindar apoyo en ciertos círculos que lo necesitan, nuestro legado sería envidiable. A mi modo de ver el mundo, si tenés las herramientas para hacer la diferencia es tu obligación utilizarlas, es tu obligación comenzar el cambio que querés ver en el mundo. Quiero vivir de la escritura en todas sus formas, aunque sea difícil ingresar al mercado siendo muy novato. Y, por supuesto, planeo terminar Izanagi… y presentar una nueva obra que estoy escribiendo pero que la dejé de lado cuando Vestales me presentó el proyecto de publicar. Mientras tanto disfrutaré de cada momento en este viaje que se llama escribir.

Para los lectores curiosos: pueden descargar las primeras páginas de Izanagi: el náufrago del tiempo

J. A. Breitenbruch en la FILBA

J. A. Breitenbruch en la FILBA

Clubes de lectura, Cuestionario Leer y leer, Opinión, Romántica

Prejuicios y discusiones en torno al género romántico

El rotundo éxito que tiene el género romántico tanto en el cine como en el ámbito editorial nos despierta algunas preguntas: ¿el público y la autoría es netamente femenino? ¿Es un género cuya concepción de la mujer gira en torno al sometimiento y el final feliz o es una nueva forma de feminismo? ¿Por qué el recelo de la academia? ¿Por qué su ausencia en las recomendaciones literarias de los más prestigiosos medios? ¿Es un género de calidad literaria inferior? ¿Quién lo dice?
Para comenzar a desenredar, es útil pensar qué se entiende por novela romántica. De acuerdo a la asociación de Escritores Románticos de América: “La historia debe centrarse en la relación y el amor romántico entre dos seres humanos”. Como en toda novela, debe haber un conflicto y un clímax. El conflicto debe centrarse en la historia de amor. Y es durante el clímax de la misma, que los personajes encontrarán la forma de resolver sus conflictos para llegar a un final que, siempre, debe ser feliz.

Bien, contamos con una primera aproximación. De todos modos, dentro del romance nos encontramos con diferentes subgéneros: histórico (como La invención del mañana, de Claudia Barzana), paranormal (The Vampires Diaries, de L. J. Smith o Los tres nombres del lobo, de Lola P. Nieva), contemporánea (El rey del ébano, de Cándida Amaral), suspenso (El maldito, de Adriana Hartwig), erótico (Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James), etc. Podríamos decir que la novela romántica evolucionó al punto de convertirse en un fenómeno que rearticuló, por ejemplo y entre otras cosas, la organización de las editoriales, las ventas y los lectores: nuevas historias y personajes que han decidido plantarse y darle pelea a los prejuicios que sobre ella se tienen. ¿Cuáles son?

1. La novela romántica es solo para mujeres

Los autores

Las figuras icónicas del género romántico suelen ser mujeres, es cierto: pensemos en Danielle Steel, Florencia Bonelli, o E. L. James, cuya novela, Cincuenta sombras de Grey, fue un éxito de ventas y taquilla. Sin embargo, cada vez hay más autores masculinos –muchos de ellos con evidente éxito–: Nicholas Sparks es uno de ellos, también Marc Levy. También es interesante el fenómeno de Fabio Lanzoni, modelo italiano cuya fama comenzó al ser la portada de muchas novelas románticas, al punto de, en 1992, lanzarse a la escritura y publicar varias novelas. Es inevitable para los autores la pregunta por la elección del género, por la preeminencia de mujeres. Tal es el caso de Antonio Sanz Oliva, autor de Papel de Armenia, que sostiene que “ser hombre no tiene ningún valor a la hora de escribir romántica, no aporta nada, excepto la capacidad individual de construir buenas historias. Si no se dedican más hombres es quizá por un prejuicio sobre el mal llamado género rosa. Parece que si eres hombre tienes que dedicarte al género negro y eso no es así” [1].  José Luis Ibañez Ridao, periodista especializado en información literaria y editorial, explicaba en 2014 que: “Una novela escrita por una mujer y protagonizada por una mujer tiene un 40% más de posibilidades de convertirse en un éxito de ventas que cualquier otro libro. Si es una historia romántica o de trasfondo sentimental, las posibilidades se multiplican”[2]. A partir de esta sentencia, se entiende que Leigh Greenwood (autor de la saga Seven Brides) expresara que “la romántica se percibe como si tuviera que ser un género femenino, así como los westerns y la acción/aventura son percibidas como si tuvieran que ser un género solo de hombres. Consecuentemente, todos los hombres que escriben romántica (no soy el único) son casi obligados a utilizar un nombre que suene femenino. Hace veinte años esto no era una condición sine qua non. Desde entonces, unos pocos hombres se han atrevido a publicar romántica bajo sus propios nombres, pero no han prosperado. Yo quería un hombre que se pudiera usar tanto como hombre como mujer, por eso escogí Leigh” [3].
Los escritores no han tenido un camino fácil y han tenido que hacerse lugar en un género en el que predominaba la autoría femenina. Afortunadamente para la riqueza y heterogeneidad del texto romántico los hombres cada vez más se han animado a escribir, publicar, usar su nombre y, al día de hoy, a muchos de ellos los acompaña el éxito junto con una legión de lectores/as que, a cada instante, están al tanto de las novedades, las sagas, las próximas publicaciones.

Los lectores

Todos hemos escuchado alguna vez opiniones masculinas acerca de “la novela rosa”: es para mujeres, no hay cabida ahí para los hombres. Sin embargo, por suerte y en paralelo con la proliferación de escritores, los lectores también se han animado a admitir su gusto por este tipo de novela (aquellos que lo ocultaban que, claro, los había) y aquellos que no habían incursionado en la lectura se han dado la oportunidad. “De cada cien mujeres solo tengo un lector varón”, dice la escritora Florencia Bonelli, aunque Casañas asegura que a ellos “también los enganchó el romance. Sé que muchos hombres nos leen pero no dicen nada”.[4]
También, la escritora Lily Perozo reconoce que “A pesar de que la mayoría son mujeres, también cuento con lectores, y les gusta mucho, porque se sienten identificados con los personajes masculinos, porque no son el típico chico idealizado, mis personajes masculinos suelen ser muy reales, con vicios, malos estados de ánimo, algunos tienen más defectos que virtudes, pero, sobre todo, son muy humanos. Además de que mis historias suelen tener cierto grado de suspense que atrapa la curiosidad del género masculino.” [5]

2. Concepción de la mujer

¿La novela romántica consiste en la presentación de la historia de amor entre un hombre fuerte y dominante y una mujer que se enamora y, vulnerable, queda a su merced? No escasean las discusiones al respecto: en una época en la que se ha visibilizado aún más la lucha por la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, ¿qué lugar le cabe a esta dinámica? ¿Las novelas románticas se quedan ahí, en esa línea de no-discusión? En general, el imaginario sobre el desarrollo de una novela romántica nos hace pensar en un hombre atractivo y poderoso, que se enamora de una mujer vulnerable en algún aspecto (económica o emocionalmente). Desde este punto de vista el romance se encuentra, desde el inicio, mediatizado por una desigualdad: en Reading The Romance , Janice Radway sostiene la idea de que tradicionalmente la novela romántica se ha considerado un producto cultural perpetuador del modelo patriarcal y la alienación de la mujer. De hecho, entre los prejuicios que históricamente han circulado, se entiende el género como “novelas para amas de casa”. En el caso de las novelas histórico-románticas, Claudia Barzana sostiene que “en la mayoría de las novelas de ese género se describe a la mujer con las características y limitaciones de la época narrada”.[6]
Por otro lado, existen numerosas novelas cuyas protagonistas se caracterizan por ser mujeres fuertes, empoderadas e independientes que problematizan la cultura patriarcal: es el caso de Jane Eyre, de Charlotte Brontë, cuya aparición en 1847 causó revuelo en una época en el que el rol secundario de la mujer no ofrecía ningún tipo de cuestionamiento; recordemos además a Jo March, en Mujecitas, como un personaje que se abre a un mundo laboral e intelectual dominado por hombres; también en La casa de los espíritus, de Isabel Allende que, aunque además tenga rasgos del realismo mágico, ellos se encuentran mezclados con lo histórico-romántico. La figura de la mujer se va a asimilar a través de diferentes generaciones, con su contexto y posibilidades o no de realización, hasta llegar a Blanca, cuya importancia radica en ser producto de ese devenir generacional y convocar la expresión del espíritu revolucionario.
Lolita Copacabana, editora de Momofuku señala que “si bien estos consumos son un síntoma de cierta necesidad de refugio o alivio, no necesariamente implican una concesión ideológica, sino más bien el retorno de algo reprimido: la diferencia que subyace a la exigencia de igualdad”. [7]

3. Desprestigio del género

“El año pasado, no recuerdo qué suplemento literario hizo una nota tremenda del género de la novela romántica y la histórica, destruyendo a las lectoras y a Florencia Bonelli, que es una especie de estandarte del género”, recuerda Florencia Canale.[8]
No es novedad la poca y nula preferencia que los suplementos culturales tienen con las novelas románticas. Esta actitud desoye el apetito de un público que crece día a día. Por otro lado, el éxito de ventas del género romántico se acrecienta año a año: de acuerdo al diario El País, ya en 2007 en España el género acaparaba el 6% de todo el mercado editorial [9]; en Argentina las tiradas tienen un piso promedio de cuatro mil ejemplares, y las segundas y terceras ediciones se encuentran más que aseguradas. El público lector de novelas románticas es, ante todo, fiel y es el primero que lucha contra todos los prejuicios que se tienen de ella; de hecho, en Santiago de Compostela, la librería Madame Bovary se erigió exitosamente a partir de una única premisa: vender solo novela romántica [10] . Por otro lado, y nacido de la necesidad de reconocimiento de los autores y lectores, el Festival de Novela Romántica se ha erigido en dos ediciones: en el Centro Cultural Recoleta, en 2013, y en el Centro Cultural, en 2015 y cuenta además con una librería online.
El género romántico es diverso: diferentes temáticas y subgéneros presentan un abanico heterogéneo de personajes femeninos que cuestionan o no un orden cultural establecido. El reconocimiento de su éxito en las ventas es innegable, así como el lugar que, de a poco, se han hecho los hombres, en tanto autores y lectores.

Juvenil

Cezilla L. Lontrato en 5 preguntas

- ¿Cómo fue el proceso de escritura de “Holtus: la era púrpura”?

La construcción de la historia me llevó alrededor de seis meses aproximadamente. Escribía, en promedio, 2000 palabras al día, a veces más, a veces menos; había días en que solamente escribía un sólo párrafo, pero por suerte fueron los menos. Después de eso, me interioricé mucho sobre la etapa de corrección, leí mucho sobre los distintos tipos de correcciones que deben hacerse a un manuscrito y me metí de lleno con eso. En total le hice seis correcciones entre ortotipográfica, de estilo, de ritmo, de coherencia, de revisión de los personajes y demás. Fue divertido, pero cansador porque implicó leer muchas veces lo mismo y llega un punto en que uno se marea un poco. Cuando quedé conforme con el resultado, le mostré la novela a mis primeros lectores beta: mi novio y mis papás. Y ahí tuve que hacer una corrección más porque ellos vieron otras cosas que podía modificar para enriquecer la historia.

- Te declarás una gran lectora de los géneros terror, policial y fantástico. ¿En qué medida te acompañaron estas lecturas a la hora de escribir tu novela? ¿Qué autores te gustan más?

Creo que en Holtus se ven claramente las influencias de esos géneros y queda en evidencia que son los que más me gustan. Siempre quise escribir sobre brujas, pero quería darles un contexto de actualidad y de “realidad” dentro de lo fantástico; esa mezcla me resulta interesante. En ese sentido, y respecto de los autores que más me gustan, puedo mencionar a Anne Rice como ejemplo; ella también mezcla la actualidad y el mundo real con el mundo fantástico de sus vampiros y brujas.
Las mayores influencias que tuve y que me acompañan desde muy chica son Anne Rice, quien ya mencioné, Stephen King, Edgar Allan Poe, Agatha Christie, H. P. Lovecraft, Horacio Quiroga, Pablo de Santis. Y obviamente J. R. R. Tolkien, George R. R. Martin, Neil Gaiman y J. K. Rowling.
Hace unos años descubrí autores que nunca había leído y que me declaro fan, como Amanda Stevens, Peter Straub, Deborah Harkness y Laura Gallego.

- ¿Qué hacés cuando no estás escribiendo?

En cuanto al trabajo, hace diez años que soy consultora y actualmente hago mejora de procesos en empresas, trabajando para una firma de consultoría. En los ratos libres trato de leer, ir al cine y salir a caminar si hay verde cerca. Cuando llego de la oficina, escribo, y lo tomo también como un trabajo que me hace muy feliz, es parte de mi rutina diaria y necesito escribir un poco todos los días. En el futuro me encantaría dedicarme a escribir a tiempo completo y vivir de esto.

- ¿En qué estás trabajando ahora?

Tengo varios proyectos en los que estoy trabajando, algunos más avanzados que otros. La segunda parte de Holtus ocupa la mayor parte de mi tiempo, pero también estoy escribiendo una novela de terror con un protagonista masculino, un restaurador. Por otro lado, estoy armando un compilado de cuentos de terror y misterio que tienen un mismo hilo conductor: un bar muy particular.

- ¿Cuáles son tus expectativas con “Holtus: la era púrpura”? ¿Tenés en mente algún tipo de lector en particular a la hora de escribir?

Tengo muchísima expectativa con Holtus, es mi primera novela publicada y tengo ganas de que la gente la conozca y que le guste la historia.
Respecto del tipo de lector, escribo sobre lo que a mí me gustaría leer, tiene más que ver con los géneros que mencionaba anteriormente, más que con un tipo de lector en particular; pero podría decir que pienso en los lectores que gustan del misterio, lo macabro o lo fantástico, eso siempre va a estar presente en mis historias.

Literatura

Patricia Highsmith sobre el suspenso

Por Patricia Highsmith

«Me gusta que la primera frase contenga algo que se mueva y dé la impresión de acción, en vez de ser una frase como, por ejemplo, ‘La luz de la luna yacía quieta y líquida sobre la pálida playa’.»

«Me gusta que la primera frase contenga algo que se mueva y dé la impresión de acción, en vez de ser una frase como, por ejemplo, ‘La luz de la luna yacía quieta y líquida sobre la pálida playa’.»

«Veo mis personajes y el marco, el ambiente, y lo que sucede en el primer tercio o cuarta parte del libro, por ejemplo, pero suele haber un espacio borroso al final, una niebla que no consigo disipar hasta que llego.»

«Los trucos pueden inventarlos muchas personas que ni escriben ni desean escribir. Son sencillamente ideas ingeniosas que por sí mismas no tienen nada que ver con la literatura, ni siquiera con la buena prosa narrativa.»

«De vez en cuando utilizo un personaje ‘de la vida real’, en el sentido de que empleo el aspecto físico de alguna persona a la que he conocido. Nunca he utilizado tanto el aspecto físico como la personalidad de un conocido.»

«Si el escritor de suspense va a escribir sobre asesinos y víctimas, sobre gente que se encuentra en el vórtice de este terrible torbellino de acontecimientos, debe hacer algo más que describir la brutalidad y la sangre. Procurará iluminar un poco la mente de los personajes. En otras palabras, sus personajes inventados tienen que parecer reales.»

«Hay escritores que en sus primeros borradores escriben con demasiada brevedad. Pero por cada uno de ese tipo hay cien que escriben demasiado. Hay una tendencia a exagerar las descripciones e incluso las explicaciones.»

Fuente: Highsmith, Patricia, Suspense, Círculo de Tiza, Madrid, 2015.

Literatura

La rutina de trabajo de Charles Dickens

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Charles Dickens era uno de los escritores más famosos de su época, un autor superventas que vendía mucho y que todo el mundo quería leer. Hoy es uno de esos autores clásicos que todos acabamos leyendo y disfrutando, pero para llegar a ello tuvo que trabajar muy duramente. Dickens era un escritor muy disciplinado y uno que escribía de forma constante, como se puede descubrir visitando su casa museo en Londres.

Dickens seguía una rutina de trabajo muy estricta. Tenía un horario de trabajo que repartía lo que hacía a lo largo de ciertas horas y no permitía que nada lo distrajese de su trabajo (y, teniendo en cuenta que tuvo muchos hijos, una no puede dejar de pensar en lo que Catherine Dickens, su esposa, tuvo que hacer para conseguirlo).

Cada día, Charles Dickens trabajaba entre el desayuno y la hora de la comida. Según los testimonios de sus amigos, que en el propio museo entrecomillan para explicar cómo era Dickens a la hora de trabajar, el escritor era muy metódico y había establecido unas reglas de trabajo de las que rara vez se separaba.

Tras comer, Dickens pasaba algo de tiempo en su club (como bien saben los lectores de novelas históricas, los caballeros británicos tenían sus clubs en los que pasaban horas). También podía dedicar tiempo a sus actividades de beneficencia o salir a dar un largo paseo. Aunque, a tenor de lo que cuentan, los paseos de Dickens eran trabajo: durante ellos buscaba inspiración para sus historias, fijándose en el entorno o en las personas que se cruzaban con él en su camino.

A todo esto, hay que sumar que Dickens tenía ciertas rarezas a la hora de trabajar. Le encantaba visitar morgues y era un fanático del orden, lo que hacía que las cosas en su despacho tuviesen que estar colocadas de cierta manera para que él pudiese trabajar tranquilo.

Fuente: Libropatas

Lecturas

Charles Dickens en 5 frases

El escritor británico que hizo de la vida moderna británica la coordenada central de su obra, y que también pasó a la historia como autor de la famosa “Una historia de Navidad”, recorrido a través de cinco frases.

1. La familia no son solo aquellas personas con las compartimos la sangre, sino también aquellas por las que derramaríamos nuestra sangre.

2. Dios sabe que jamás debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, ya que son la lluvia que barre el polvo cegador que cubre nuestros corazones.

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3. Si te corresponde, ámala. Si te hace daño, ámala. Si te rompe el corazón, ámala. Y si las heridas del corazón se hacen más profundas conforme crece
y se hace más fuerte, ámala, ámala.

4. El hombre se siente afortunado si es el primer amor de una mujer. Una mujer se siente afortunada si es el último amor de un hombre.

5. La diferencia entre la construcción y la creación es que lo que se construye se ama después de ser construido, mientras que lo que se crea se ama
antes de ser creado.

 

Lecturas

5 clásicos de Navidad

1. Una historia de Navidad, de Charles Dickens. 1843. El señor Scrooge recibe a los fantasmas de las navidades para redescubrir su propio espíritu humano la noche de la Navidad. Esta es una de las historias más famosas de Dickens y una de las historias más famosas sobre la vida de una familia tocada por la generosidad del espíritu navideño.

2. El expreso polar, de Chris van Allsburg. 1985. Convertida en una película animada con Tom Hanks, esta historia del niño que recorre el polo para llegar a su destino navideño es una de las historias más conocidas.

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3. ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!, de Dr. Seuss. 1957. Entre los lectores anglosajones, el Grinch es uno de los personajes navideños más excéntricos, ya que representa bien a todos aquellos que “no soportan” la navidad. Una de las versiones más famosas de esta historia fue protagonizada en el cine por Jim Carrey.

4. El regalo de los reyes magos, de O´Henry. 1905. Esta era una de las historias predilectas de Jorge Luis Borges, una pareja de recién casados prepara un regalo sorpresa para cada uno, aunque ignoran que aquello que quieren dar es, precisamente, aquello que cada cual está dispuesto a dejar atrás.

5. Un recuerdo de Navidad, de Truman Capote. 1956. Un cuento breve sobre la infancia del famoso escritor estadounidense en la que recuerda su vida en compañía de las mujeres que lo criaron.

Literatura

Confesiones de León Tolstoi

 

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“Hay que escribir en borrador, sin reflexionar demasiado sobre el lugar y la precisión de expresión de los pensamientos. Copiarlo una segunda vez, suprimiendo todo lo superfluo y otorgándole su verdadero lugar a cada pensamiento. Copiarlo una tercera vez, trabajando sobre la precisión de las expresiones. Evitar los juicios y las descripciones. Evitar todo movimiento o expresión que pueda ofender a los otros…”

“Soy feo, torpe, desaseado y desprovisto de educación mundana. Soy irritable, aburrido para los otros, inmodesto, impaciente y tímido como un niño. Soy casi un ignorante. Lo que sé lo aprendí a duras penas, de manera intermitente, sin ilación, sin sistema y además es muy poco. Soy intemperante, indeciso, inconstante, estúpidamente vanidoso y arrebatado, como toda la gente sin carácter. No soy valiente. Soy negligente en la vida y tan perezoso que la ociosidad se ha vuelto en mi casa una costumbre insuperable. Soy inteligente, pero mi inteligencia todavía no ha sido puesta a prueba de forma seria. No tengo una inteligencia práctica ni una inteligencia social, ni tengo inteligencia para los negocios. Soy honrado, es decir, amo el bien y he cultivado en mí la costumbre de amarlo, y cuando me desvío del bien, me siento descontento conmigo, y vuelvo a él con gusto, pero hay algo que amo más que el bien: la gloria”.

Fuente: Tolstoi, León, Diarios (1847-1894), El Acantilado, Madrid, 2002.